Hace algunos días me dieron la oportunidad de dar una charla a empresarios sobre los principios de dirección de personas. Primero que nada me pareció que estaba fuera de lugar el que yo estuviera ahí, todos me doblaban la edad, ellos me iban a enseñar a mí…tendrían mas experiencia en un dedo que yo en todo mi cuerpo; a pesar de esto me encomendé y me propuse dialogar, preguntar y por que no, aportar algo de valor, de eso se trataba, de dar valor.

Comenzó mi plática muy cordial y poco a poco me fui “soltando” y me di cuenta que un educador, podía dar mucho valor, incluso con una corta edad, a empresarios que, en algunos casos, han vivido tan acelerados haciendo que sus negocios crecieran que olvidaron como hacer que funcione la empresa, y que no aprendían gran cosa en el día a día, se habían vuelto pragmáticos en exceso.

Les comenté lo que critico de mis amigos deportistas, que se les ha olvidado la reflexión y que el deporte bien hecho debe de ser una escuela de virtudes, apoyo a la educación, incluso audazmente dije que si el deporte no servía para ser mejor a la persona en todas sus esferas (vegetativa, animal, intelectual y trascendental) valdría la pena dejar el deporte por la paz. Vaya que si fui muy lejos, llevo alrededor de 20 años haciendo deportes competitivos y recreativos, pero me salió del corazón y ahora estoy convencido.

Así, con este ejemplo burdo, ofrecí una propuesta de Tomás de Aquino, para que los directivos aprendan a ser maestros (-hay que saber enseñar y también aprender- y para esto es necesario ESTUDIAR), “agudo interés en buscar conocer las cosas” (Summa Theologica, II-II, q. 166). En latín studio significa atención, fijarse en lo que se hace, tratar con delicadeza. Cómo menciona Ginebra en su tesis “Gestión de incompetentes”, “la persona studiosa es aquella que aprende pronto a priorizar y descubre dónde están las claves de sus obligaciones. No hay que confundir la studiositas, que busca aprender lo que conviene, con su versión degradada, la curiositas, que busca el saber por el saber, sin orden ni medida, como el zapping o la navegación nocturna en internet”

Bien, eso aprendí al dar mi charla, donde me sentía fuera de lugar y poco digno de enseñar a tales personalidades, y así fue, aprendí más de lo que enseñe, me queda la alegría de haber recibido la mano de los presentes con una sonrisa agradecidos de las palabras…ojalá todas las charlas fueran así.

Hasta el próximo mes, para cualquier sugerencia, pregunta o aportación mi correo es ceo@ixgestiondeportiva.com o direccion@orientacionfamiliar.com.mx

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