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Recién acaba de cambiar la administración directiva en una de las empresas donde colaboro desde hace ya 7 años y algunos meses, es una institución a la cual le tengo mucho aprecio, ya que me abrió las puertas cuando recién estaba haciendo mis primeros trabajos y estaba labrando un nombre como “educador” y “mentor”.

Escuchando los comentarios de los mandos medios y del consejo administrativo alcanzo a ver, gracias a la experiencia de trabajar con diferentes organizaciones, el concepto deformado de lo que debe ser un líder, es claro que un directivo debe de ser lider de su equipo de trabajo, tener la visión “correcta” y conseguir los recursos necesarios, así mismo gestionar a su factor humano, si, es cierto, pero muchas veces nos domina el sentimiento, los afectos personales y sobre todo los intereses personales, esto nos deja “ciegos”, con conceptos subjetivos  que muchas veces se alejan de la realidad.

En la mayoría de las empresas Mexicanas, el director general o el CEO, no tiene colaboradores o directivos a su alrededor, sino mucho secretarios, y aunque esto va cambiando, para evolucionar deberemos crecer como sociedad, y he ahí un tema “escabroso”, ya que actualmente vivimos en una crisis de “identidad” pero sobre todo de moral.

Nos imaginamos al directivo como joven, guapo, fuerte física y emocionalmente, manejando un automovil del año y lujoso, hablando por el celular (tiene que ser Iphone de última generación o al menos el siguiente celular más caro), tener toda la tecnología de punta, viajando continuamente, con un chofer de la institución o en su defecto verlo continuamente en la terminal del aeropuerto, debe tener MBA de una institución reconocida, sabe de finanzas, de ventas, de liderazgo, de comunicación, de dirección, de gestión, de marketing, hace presentaciones en keynote, da conferencias, es el mas competente de la institución.

Vaya fotografía la anterior, no solo debe ser perfecto, debe ser casi un “santo”. Muchos padres de familia y empresarios me comentan en las entrevistas, -quiero que mi hijo ser un lider-, en el fondo me piden, no solo algo que no puedo cumplir ya que yo simplemente apoyo al plan familiar, sino que piden que sea cuasiperfecto, algo que seguramente terminará en un fracaso total, en una frustración profunda, ya que nadie puede contestar todas estas interrogantes. Un ejemplo común es la de los padres que, entre otras cosas, patalean, gritan y se sobre saltan por que su hijo no juega como ellos quisieran en un partido de fútbol, ciertamente da mucha pena la falta de control emocional, pero da tristeza las profundas lesiones que causan en sus hijos, eso, definitivamente no es liderazgo.

En la dimensión empresarial se ha sublimado tanto la imagen del directivo sofisticado, endiosado, auto suficiente que sabe todo y tiene respuesta para todo que cuando lo vemos en la calle paseando a los perros, comprando en el mercado o simplemente asustado por las nuevas responsabilidades que va a asumir, no lo reconocemos, incluso en no pocas veces lo criticamos o lo hacemos menos. ¿necesidad de falsos dioses?

Es común, sobre todo con tanta literatura sobre liderazgo, finanzas y dirección que ciertamente se aleja de la realidad y también tiene que ver que como sociedad nos hemos vuelto demasiado emotivos, sin carácter y facilmente manipulables por la retórica (política y discursos emotivos tipo Obama) y los medios de comunicación tipicamente utilitaristas y superficiales.

Dice Gabriel Ginebra en su tesis: “Tanto discurso ingenuo de comunicación y las bondades del ganar-ganar, han hecho olvidar el dificultoso arte de mandar, que inauguran Henri Fayol hace casi un siglo, con sus agudos preceptos como Tener un conocimiento profundo del personal, inspeccionar periódicamente el cuerpo social, no dejarse absorver por los detalles, hacer que reine la laboriosidad y la abnegación, dar buen ejemplo o eliminar a los incapaces”.

Curiosamente, el camino del liderazgo, el de la educación, es un camino más difícil del que popularmente se cree, confío más en los clásicos y en autores dedicados a la educación que en los gurus de la administración, aunque de vez en cuando nos podrían sorprender.

Recomiendo el genial libro de Don Carlos Llano Cifuentes: Análisis de la acción directiva. Editorial Limusa. México, 1979 (15ª reimpresión, 2007).

Tengo en mi poder varios documentos que pueden ayudar a complementar la comprensión del tema, si gustas puedes pedirme algunos, marcándome el tema o la situación particular que te lleva a consultarlos.

Mi correo es emorar@me.com

 

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