BookCuando pregunto a mis alumnos lo que están leyendo generalmente me cae como balde de agua fria la literatura “sentimentalista” y “dulzona” que abunda en el “mercado” o como diría un viejo amigo, la “tecnoestructura vs el mundo vital”.

Esta “manipulación sentimentalista” con nuestros mas jóvenes nubla el intelecto y potencia los sentimientos, que en si mismo (hablando de los sentimientos) no tienen nada de malo ya que son parte de nosotros y tienen un fin, el problema es cuando un joven tiene que decidir las típicas “cuestiones importantes de la vida” y en vez de meditarlas, reflexionarlas y someterlas a una evaluación conjunta (en su mayoría deberán de ser “colegiadas”, mas no demócratizadas) piensan en la decisión que tomó aquel “personaje” de novela “enamorado” de la “mas bella mujer del planeta” y dejo todo para estar con ella (lo que no dice el libro es que la “princesa” verdaderamente era una rana y salto a otro charco poco tiempo después). No se trata de “bloquear” los sentimientos, se trata de formar el carácter para que la razón gobierne los sentimientos, donde en vez de tomar decisión por una universidad por que va mi mejor amigo o la niña bonita de mi cuadra, tome decisión por la universidad que me acerque al proyecto que quiero iniciar.

En el tema empresarial no es muy diferente, mis clientes suelen leer cosas similares o de alguna manera “peores” en el sentido utilitario, la literatura va desde “como hacer más dinero”, “como Steve Jobs fue Steve Jobs” o como ser mejor “estéticamente hablando”. Y es que el “mercado” de la literatura, al igual que casi todo lo “main stream” o como dice otro gran amigo, lo populachero, esta lleno de muy poca calidad. Caminando por las librerías encuentras mucho de zombies, vampiros, “angeles”, lobos, fantasmas, espiritismo, esoterismo y muy poco o nada de formación, clásicos, teología, antropología, etc. Es increíble como conocidos mios, empresarios y padres de familia tienen en su estante de libros (si tienen libros) sobre social media para tontos y MBA para las masas y cosas peores. Pobre el panorama en verdad.

Pero obviamente no todo es desolador, a decir verdad al contrario, siempre hay luces, pero eso no significa que sea facil.

Vale la pena aclarar que “En vez de estudiar la estructura y naturaleza de la realidad, el posmoderno, escéptico, prefiere las aproximaciones estéticas: lo que yo siento de la realidad, las emociones que el mundo suscita en mí. Prueba de ello es la proliferación de libros esotéricos que pretender ser metafísica (adquiribles en cualquier tienda de auto servicios) y que no pasan de ser un sincretismo ñoño, parapsicología y cursilería condimentadas con un magnífico marketing”*.

*Norbert Bilbeny, La revolución de la ética.

En lo personal una vez al mes consulto la base de datos de Almudi y al excelente autor y educador JR Ayllón para encontrar recomendaciones de lecturas que verdaderamente me hagan pensar y no únicamente sentir.

Sin mas por el momento quedo a sus órdenes en emorar@me.com

 

 

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