“-Bienvenida, en que puedo servirle.

-Me han dicho que usted es un psicologo familiar

-Orientador familiar, a decir verdad. ¿Su esposo?

-No tengo, me embarace para tener hijos, pero no para ser esposa. Tengo mis derechos y muchas dificultades…”

Pido disculpas por lo abrupto de la introducción, sin embargo este diálogo es una realidad común para los profesionales en las ciencias de la familia, y he aquí mis queridos lectores en la introducción, el fracaso social que comenzó  con la ideología de género, o tal vez desde hace ya varios cientos de años antes, solo que ahora está de moda y se presenta de una manera engañosa y “contemporanea”.

En los tiempos modernos, la palabra derecho se ha confundido, y se ha borrado la palabra responsabilidad, así mismo el placer es la nueva bandera del “amor”, obviamente mal entendido.

Hace unas semana escuche en una conferencia al ahora presidente de los Estados Unidos Americanos decir que el “amor” es el “amor”. Claro, el señor Obama no se da cuenta que se refiere al amor mal entendido, como placer, no como complementareidad, célula social y como parte de la creación.

Si reflexionamos sobre cómo el señor presidente de U.S.A. llegó a esta conclusión es fácil para todo orientador familiar “hecho y derecho” observar la ideología reinante a nivel personal que solo se puede comprender en base a la fenomenología familiar. Este es un caso de millones con la diferencia que este caso ostenta cierto poder económico, ideológico y social.

Las rupturas familiares son  ahora dogmas sociales en nombre de la “libertad” que degeneran en el aborto, en corrupción, en violencia, en leyes injustas, en movimientos ideológicos, patologías, depresiones, etc. La sociedad en general acepta estos hechos como una “solución” a los inevitables problemas partiendo de la pareja. Claro, los que estamos casados sabemos que el camino matrimonial es una vocación y es una continua búsqueda que solo llega a buen puerto cuando la raíces son trascendentales y existe mucho más que solo el placer humano (apetitos sensibles), hay de por medio formación, cordialidad, alegría, caridad entendida como amor y sobre todo las 3 virtudes teologales.

Hollywood, las televisoras, periódicos, revistas y las estaciones de radio de los diferentes países (al menos en su aplastante mayoría) son parte de esta ingeniudad e ignorancia generalizada, es difícil encontrar un famoso/a con una vida que valga la pena vivir, al menos se divorcian y se “recasan” un par de veces tanto en la películas como en sus “vidas reales”.

Es curioso como la sociedad en general busca donde no puede encontrar, a pesar de que han pasado siglos y la formula ganadora siempre ha existido:

El amor no viene en forma de perfección sino en forma de virtud, estabilidad y de vocación.

Viene en forma de fertilidad natural (no artificial); en forma de un regalo tan grande que hace que el mundo exista pero sobre todo viene en forma de caridad, la verdadera forma del amor que trasciende este plano terrenal y que cuando lleguemos al cielo con nuestro Padre encontraremos la verdadera felicidad, no las dialécticas y errores de la multitud materialista, relativista y racionalista. Debemos luchar como particulares en no caer en los errores del modernismo para buscar donde si podemos encontrar, en nuestra lucha del día a día y no en sueños falsos.

Para entender mejor este tema recomiendo:

A. Basallo, T. Diez, Pijama para dos, Planeta.

J.P. Manglano, Construir el amor, Martinez Roca.

J.R. Ayllón, Mitología moderna, Palabra.

Quedo a sus órdenes en emorar@me.com

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