Racio

Si habláramos sobre los “nuevos racionalistas” nos estaríamos mintiendo,  ya que este error filosófico, que busca contestar las preguntas fundamentales solo con el pensamiento y el raciocinio no es nuevo, de hecho desde el principio de los tiempos, muchos hombres han plasmado sus ideologías en la literatura o en sus discursos basándose únicamente en lo que pueden ver, medir o comprobar, me parece que para sentirse seguros sobre los “fenómenos” en los que viven o por una respuesta más sentimental que intelectual, curiosamente. Aunque para la mayoría de las preguntas fundamentales no existen respuestas, aún así, cada generación encuentra a sus racionalistas, aunque con diferentes variables.

Les llaman (nos llaman) a los hombre que tienen fe, cobardes, por confiar en alguien que para ellos es una ilusión (que para ellos utilizamos para manipular al mundo), y que aunque han visto la obra de Dios el problema reside en tratar de comprenderlo…algo imposible que es contestado únicamente desde la teología que ilumina la ciencia y viceversa. En clase y en la práctica, los jóvenes racionalistas descartan las cosas buenas de la fe, se olvidan de la esperanza y borran la caridad, se ensañan con lo mas profundo de nuestro ser: “cobardía necesaria de los hombres de fe, por que no son capaces de enfrentar al mundo”.

Por otro lado, dentro de las personas de fe, por llamarlos de alguna manera y con fines “pedagógicos” también tenemos nuestras “ovejas negras”, nuestros “jovenes ricos” según la famosa parábola, aquellos que están orgullosos de sus doctorados, inseguros de si mismos y que hacen menos a los demás…también aquellos que entran en el juego del poder  “mandan” y “dogmatizan” lo que son opiniones. Nos hemos de encontrar irremediablemente con personas poco formadas y típicamente violentas con cierto “poder” humano, ojalá fueran los menos.

Los parrafos anteriores claramente nos dan el panorama que vivimos en el día a día, algunos “casos” a los cuales nos enfrentaremos, pero no podemos vivir con la mirada hacia el piso, debemos tener los pies en el piso con la mirada hacia el cielo, y como decía el santo Josemaría Escrivá de Balaguer…”No vueles como ave de corral cuando puedes subir como las águilas”

Para esto a nivel personal recomiendo lo siguiente:

Una dosis de realismo: esperar las evidencias, aprender a perdonar,  dejarse sorprender, conocerse a si mismo sobre todo en el comportamiento, superar los prejuicios, formar el carácter (voluntad e intelecto debe gobernar sobre las pasiones y los apetitos sensibles-que son parte de nosotros-), y descartar la posición filosófica de creador, sustituyéndola por la del descubridor de la verdad.

Educarnos en base a las virtudes y no únicamente con información.

Quedo a sus órdenes en emorar@me.com

 

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