HappyMe recordaba hace unos días un compañero en los negocios: “la verdad nunca se posee entera”…bueno, en realidad él nunca se enteró que con su testimonio me “hablaba” fuerte y claro, mas allá de sus palabras.

Una y otra vez me decía que el era feliz…que era feliz, parecía que buscaba por medio de las palabras convencerse de que en realidad era feliz. A mí me daba gusto escucharlo, pero en el fondo tenía una mirada triste, cansada, realmente agobiada y aunque es un hombre “exitoso” en la dimensión empresarial a leguas se le veía que no era feliz, tal vez alegre por momentos, pero no feliz. Recordando que la felicidad es un camino, responsabilidades, actitudes, disposiciones, dificultades, dolor y contar con Dios y los demás ya que solo no es posible ser feliz…para al final referirnos a una situación permanente de la persona que no depende de las circunstancias.

La persona por medio de la razón y el amor bien entendido como entrega a los demás con el pleno uso de la voluntad está abierta a la trascendencia, ir mas allá de si mismo, esto causa felicidad, pero, pareciera que mas allá de la naturaleza “ensombrecida” del ser humano (explicada por medio de la ciencia teológica) la sociedad se ha vuelto tan compleja e infeliz que la falta de felicidad y tranquilidad podría parecer que es una característica del “mundo actual”. Es importante reconocer algunos de los rasgos sociales para observar y comprender los “puntos de inflexión” que hace algunos años fueron mencionados por Sartre y Camus: la angustia como experiencia filosófica fundamental y el suicidio como problema verdadero.

Entran en nuestra vida:

  • Las revoluciones sociales e ideológicas (donde se anidan las “nuevas” guerras), las ciencias mal entendidas y utilizadas para unos pocos intereses particulares
  • La clase política cada vez menos preparada, poco virtuosa y hambrienta de poder (de la cual algunos de nosotros podemos ser parte), esta clase se ha convertido en la nueva aristocracia
  • La falsa teoría de la ciencia al servicio de lo material y el placer obstaculizando la comprensión del dolor y la adversidad (la mejor maestra de la vida)
  • El psicoanálisis con sus errores sobre lo humano utilizando un “método analítico” en un agente/libre/libremente/adaptable como es el hombre donde es prácticamente imposible entender sus “motivaciones” o su total complejidad, no solo esto, el psicoanálisis equivoca el camino al tratar de profundizar en la comprensión del ser humano al confundir a la persona con un ser que no tiene unidad en sus “dimensiones y esferas antropológicas” y al dar una respuesta erotizada (no confundir con sexuado) y simplista al ser humano que cuenta con una mayor riqueza que solo lo “sexualizado”
  • La filosofía moderna que critica a la religión desde afuera, sin comprender las virtudes teologales, ni mucho menos las cardinales comenzando con la prudencia y la templanza. La filosofía “moderna” se ha llenado de “sentimentalistas” donde el dolor se convierte en un “tabú” que hay que ocultar y rechazar basando toda una cultura y materia en perder tiempo atacando a los creyentes o generando “conceptos elegantes y complejos”, olvidando las preguntas más importantes que el ser humano se hace desde el principio de los tiempos
  • Por último los espiritualistas que enmarañan toda la realidad, funden sus creencias con lo que les acomoda, dejando como sus vocales a personas carismáticas y hábiles en el arte de la retórica, donde los débiles de razón y espíritu prefieren alabar a rocas, como los panteistas de tiempos añejos hacían, que comprometerse con la realidad (algo que cuesta sudor y lagrimas)

Si me preguntaran cuales son los remedios para la infelicidad lo sintetizaría de la siguiente manera:

  • Debemos formar el intelecto y la recta razón (un proceso que nunca termina), dejarnos sorprender y dejar de lado los prejuicios sabiendo que no vamos a “crear” la realidad ni nuestra naturaleza, la vamos a descubrir y a perfeccionar día a día
  • Guardar silencio, para tener tranquilidad interior para reflexionar sobre las grandes cuestiones de la existencia
  • No acostumbrarnos a la fealdad, lo bello es atractivo, objetivo y llamativo, nos alegra
  • Organizar nuestra agenda con lo más importante primero, tener la disciplina de comer y dormir a nuestras horas
  • Cuidar el no sumergirse en obligaciones excesivas para no llegar a la casa solo a descansar o a olvidarnos de lo profesional
  • Cuidar la “enajenación espiritual” que es una superficialidad de una persona que vive sólo para el momento (YOLO o CARPE DIEM)
  • Dar de vez en cuando una mirada a nosotros mismos y a lo que nos rodea
  • Cuidar el exceso de información en esta era de la hiper información, aprender a discriminar y dejar de lado lo que no nos sirve. (No todos los libros solo por ser libros son buenos, etcétera)
  • No esclavizarnos con los bienes materiales en una sociedad materialista donde un carro de cierta marca te otorga prestigio
  • Observar la decadencia hacia lo instintivo, a lo placentero (resulta ridículo la lucha legal de ciertos grupos sociales por tener derechos sobre las personas solo por tener gustos diferentes a esta, la palabra clave es gustos y placeres)
  • Recordar que el “sensualismo”embota y ciega para lo espiritual

Como de costumbre mis recomendaciones literarias para la formación e información en el presente tema son: “El camino de la felicidad” de Don Francisco Ugarte Corcuera y “Teología Fundamental” de Jutta Burggraf.

Saludos y nos vemos el próximo mes.

 

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