Espectadores

-Edgar, quiero platicar contigo. Vino a verme el padre de “José Ignacio”, estoy preocupado, quiero escucharte y saber que pasó.

-Vale, tranquilo, ¿falleció alguien.?

-No, en realidad me vino a decir que “por qué le hablas tan “duro” a su hijo” que es una familia con “valores” y que debes de disculparte con el”, por eso quiero escucharte…

Jose Ignacio es un joven con poco carácter, apasionado del deporte más popular de México, desayuna, come y cena fútbol, entrena en una categoría inferior del equipo “profesional” de la ciudad, mide alrededor del metro sesenta, cada año sufre para volver a colocarse como “titular” y a veces hasta para quedar en el equipo, juega de defensa, asiste algunas horas a la escuela donde le han permitido presentar exámenes y entregar trabajos y tareas en tiempo y forma aunque no asista a clases ya que entrena en la mañana. Por extraño que parezca este es el “mundo” del fútbol juvenil, el futuro casi inmediato del “deporte” negocio mexicano.

Jose Ignacio ve todos los partidos del mundial, ha dejado de ir a actividades “formativas” y educativas, se ha olvidado de su familia (hasta que terminan los partidos del mundial), ha dejado de “entrenar” y se ha puesto a jugar fútbol (sobre todo en su xbox one), básicamente ha cambiado la actividad deportiva por una actividad recreativa que le consume más del 80% de su tiempo, de sus obligaciones en casa mejor ni hablar ya que es agresivo con sus padres y sus hermanos sino le dejan hacer lo que quiere.

En lo humano, como sociedad, en familia, hemos permitido que estas actividades sobre valoradas (como lo manejo en mi libro familia y deporte) consuman nuestro tiempo y educación. Llevo más de 15 años en el deporte tanto recreativo como competitivo, como atleta y como entrenador y los problemas siguen siendo los mismos: arrogancia, mentiras, manipulación, poca formación del carácter, nula formación intelectual, injusticias, imprudencias, inconstancia, avaricia, envidia, soberbia…soberbia, pero sobre todo una tremenda ignorancia en el tema humano.

Se han probado una y otra vez esquemas y métodos para ser mejores en el deporte (¿para qué?), sabiendo que el deporte forma el carácter, el deporte demuestra el carácter y puede ser (si el entrenador y los dirigentes tienen un gran testimonio de vida personal y objetivos educativos reales) una escuela de virtudes…en México esto es muy raro. En México básicamente la Olimpiada nacional es un sistema caduco donde los entrenadores “extranjeros”, en su mayoría, sobre-entrenan a los niños y jóvenes para alcanzar los “bonos” sobre medallas que la CONADE otorga o cómo objetivos que los entrenadores o directivos prometen al gobierno estatal tan ávido del dinero que otorga el pueblo mexicano (sin saber) a la promoción del deporte, pero ¿donde están los padres de familia?, las familias ven esto con gran alegría, ya que les permite tener un “ganador” en casa -y en mentes pequeñas creer que es una oportunidad real de dedicarse a algo- y a los entrenadores nacionales (los menos ya que los extranjeros son promovidos por el gobierno federal) se les permite “vivir” de glorias pasadas y de los jóvenes, eso sí, hasta que sus deportistas lleguen a las universidades, si es que llegan: .09%

Jose Ignacio no entiende porqué le he hablado fuerte, porque le he dicho, en mi oficina, que debe de comer mejor, entrenarse inteligentemente, dejar de “jugar” y entrenar, dormir mejor, dejar de comportarse agresivamente, pero sobre todo tener claro su plan personal y después profesional, si es que llega a ser futbolista profesional, lleva soñando esto desde hace más de 10 años, desde kinder, desde que un profesor que no tiene carrera profesional, carismático, poco educado pero muy alegre le dijo que tenía un gran “talento”: a los 5 años. Hemos copiado el sistema comunista/socialista donde los niños deben ser entrenados desde etapas infantiles y sobre estimularlos, se nos ha olvidado que estos sistemas, incluyendo el chino, ruso (antes URSS), el alemán y de alguna manera el sistema cubano (que heredó los métodos deportivos de la antigua URSS) utilizan el dopaje y la imposición como medio de “éxito deportivo”, si, en nuestra era “democrática” y “libre” nos gusta copiar lo malo, y ahora los colegios donde importan mas los números de vanidad (# de alumnos, # de campeonatos), usan como argumento el: pero todo el mundo lo hace, si no lo ofrecemos tenemos una desventaja “competitiva”-“comparativa”.

Que gran error, el deporte competitivo debe de existir hasta la educación secundaria para comenzar su auge en los últimos años de preparatoria, encontrando el “alto rendimiento” si así se requiriera en la Universidad, pero para esto deben de converger el talento, la voluntad y la vocación. El talento se observa a partir de la secundaria, la voluntad se forma por lo general desde “casi” el nacimiento, en casa, pero se acentúa su educación en la secundaria y en el primer año de preparatoria, y la vocación se descubre de manera progresiva a lo largo de la preparatoria. ¿Qué pasa en México? (y en algunas partes del mundo “desarrollado”), bueno, todo lo contrario…sobre todo en deportes donde se requiere una estimulación temprana de los deportistas como es la natación por ejemplo, haciendo entrenar a niños a las 5 de la mañana, niños que deberían estar jugando y divirtiéndose, es claro que las repercusiones educativas, familiares y humanas son bastante negativas…¿donde están los padres de familia?.

Jose Ignacio está esperando volver al equipo este año, ganó dos campeonatos de instituciones privadas, donde el deporte de calidad no es una prioridad y a veces ni siquiera la educación. En uno de los campeonatos que ganó, en la semifinal, el arbitro lo expulsó por empujar al defensa del equipo contrario, Jose Ignacio, escuchando los gritos de los demás padres de familia: ¡es una injusticia!, ¡arbitro vendido!, ¡tonto!, **to, etcétera, se dio valor y encaró al árbitro…el árbitro no entendía lo que pasaba. Después lo encontré y le pregunte si esto era así siempre, a lo que me respondió:

-Generalmente, en todos los niveles, pero a nivel privado si pierdo mi trabajo mi familia sufre

-Vaya dia…

-Lo peor es que en otro partido tuve que expulsar al “director de la escuela” por reclamarme y decirme groserías

Pobre Jose Ignacio, que escenario tan terrible, el deporte ha dejado de ser una ocasión de “formar el carácter” para volverse un “negocio”, una oportunidad para “sacar” lo peor de nosotros mismos, y somos parte del problema. De los problemas del “negocio” todavía es peor. Me han buscado jugadores profesionales para darles consejo, y al dialogar hemos encontrado un mundo tan turbio que los jóvenes en los camiones donde se trasladan a los partidos, donde los del primer equipo se van en avión, ven pornografía y a veces toman alcohol, para relajarse antes del partido. Es claro que no todas las instituciones funcionan igual, pero tristemente muchas generalidades son “inevitables”. La mayoría de los muchachos no llegarán a pisar el pasto de un estadio de fútbol, donde lo principal es el dinero, no la persona, el espectáculo.

Hablarles de “antropología filosófica”, del ser humano, de la diferencia entre los apetitos sensibles, pasiones, instintos vs intelecto, voluntad, trascendencia, es casi imposible, de entrada por que físicamente, mental y psicológicamente están muy cansados, y es ahí donde los padres de familia están: viviendo en un mundo sentimentalista y romántico que no apoya a la formación de los hijos. Los divorcios, las uniones libres y todo lo referente a la ideología de genero no hacen mas que complicar la labor educativa en este mundo de por si duro, maravilloso si, pero complejo.

Pobre Jose Ignacio.

Vivir en la realidad para influir sobre ella, vivir en la realidad para ser feliz. Es claro que este joven difícilmente será jugador profesional, pero tal vez sea lo mejor.

Por otro lado existen escuelas y colegios que han decidido dejar de lado el “alto rendimiento” deportivo, a pesar de las quejas de algunos padres de familia, eso si, sin dejar de lado la dimensión del sentido deportivo: vivir desde la adversidad, ya que es buena maestra, han substituido a los “entrenadores” por educadores por vocación y profesión. En un principio esa idea me parecía extraña, ahora, la aplaudo.

Como siempre quedo a sus órdenes.

 

 

 

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