Amigos

Querido amigo:

Hace ya algún tiempo que compartimos experiencias, charlas, tristezas, alegrías, superficialidades, vocación, enojos y más…valoro mucho tu amistad, he encontrado contigo y en mis libros de filosofía que la amistad definitivamente es un tipo de amor. Hoy quisiera reflexionar contigo algunas circunstancias, algunas palabras, algunas opiniones y otras preocupaciones, se que no me lo has pedido, pero…soy tu amigo y como hemos estado en las buenas, también en estos “momentos” que son definidos como “bajos” también necesitamos intercambiar palabras, esta vez por medio de la escritura.

Desde que empezaste tu negocio, a tan inexperta edad, me di cuenta los grandes dones que tenías, estábamos en el mismo grupo de Jazz, ¿lo recuerdas?, ¿recuerdas cuando te hable por teléfono y te invite al proyecto?, eramos unos jóvenes llenos de ignorancia y ganas de que nos observara la gente, con ánimos de que nos aplaudieran, de “sentirnos” artistas, pensábamos que eso nos acercaría a la plenitud…esto solo duraba unas horas, de plenitud nada, de “soberbia” mucho, de mi parte no había comprensión y miraba hacia abajo los proyectos musicales, por tu parte decidiste dejar que las pasiones y los sentimientos se desbordaran y te “enamoraste” de nuestra baterista…vaya, recuerdo la charla que escuche: -tu cantas mejor que el, es mejor que lo saquemos…yo simplemente no regresé, pero vaya que me ayudo a madurar un poco, logré hacer un evento de filantropía y crear otro grupo, según yo un grupo musicalmente mejor al que “fundamos”…que poco valor humano tuvo el dinero que entregué a la Casa hogar después del evento musical a beneficio, simplemente era una “revancha musical y personal” y al final me hablaste para platicarme como te había sido infiel tu “novia”. ¿Cómo nos dejamos arrastrar por esa avalancha de acciones guiadas con el sentimentalismo tratando de ser impersonales y hedonistas?, que ridículos, todavía no se como salimos de esa, tuvimos unos años muy buenos como amigos, tu seguiste con tu empresa, yo me casé.

Pero hoy, después de 6 años del aniversario de tu negocio, me preocupas, hace unos meses platicábamos de congruencia e integridad…hoy he visto en tus anuncios de la página web de tu negocio la representación de la anarquía por medio de pseudo artístas que claman a desobedecer al cielo, que son testimonio de la lejanía de la naturaleza y de todo potencial humano, vivo reflejo de la decadencia social en una gran parte del mundo, te veo enojado contigo mismo, el dinero pareciera que es tu nuevo “ídolo” te has alejado de las buenas costumbres…he querido marcarte y me dices que no tienes tiempo, no para los amigos, pero si para tus colegas “brillantes” y “drogadictos” aquellos que estudian mucho pero saben poco de la realidad. No se que decirte, hace unos meses comentábamos la importancia de recordar que los valores morales no son un problema de votación, que nuestro país vive un momento muy bajo en una “democracia” solo de nombre, donde la corrupción no permite crecer a la nación, pero hoy, tus otros “amigos” los “impersonales” desatados, plenamente permisivos nos han alejado…amigo…te extraño. 

Pareciera que has caído en la espiral del pragmatismo exacerbado para ocultar la falta de desarrollo intelectual, te has dedicado a realizar actos de filantropía y has perdido la capacidad de la caridad, si, aquella que tantas veces nos salvo de cometer una nueva “tarugada”, te has refugiado en tu mundo, se que te duele lo que te ha pasado y que te ha faltado guía, pero recuerda lo que decíamos: si quieres un amigo de verdad, si quieres una mujer de verdad, debemos ser hombres de verdad, y no una sombra de lo que verdaderamente podemos ser, amigo, aquí estoy, pero parece que me has olvidado.

Me tengo que ir, tengo una familia, que me espera, que me anhela, que me hace crecer, que me hace ser mejor por que me hace salir de mi, que diluye el individualismo si simplemente me dejo guiar por el amor por las sonrisas y las responsabilidades. No creas que hablo del “amor” de las novelas o de tus canciones, sino del amor que requiere voluntad, pero sobre todo verdad, aquel que me pide que deje de hacer proyectos inútiles y que ponga a Dios, a mi esposa y a mis hijos por arriba de todo…sinceramente, amigo mío, eso es lo que te deseo, pero para eso deberás, como yo lo hice y debo de seguir haciendo (aunque a veces me sienta débil) negarte a ti mismo, dejar de ser tú el primero y poner a las personas como prioridad, dejar tantos “proyectos” baratos, manoseados y de moda donde se promociona de todo menos lo bueno y que te alejan de la felicidad favoreciendo el “placer” arrogante.

Amigo, sigo estando para ti, aquí, en la misma roca, en el mismo lugar, en nuestro tiempo, amigo…despierta.

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