horizontes

Texto: Jorge Edgar Mora Reyes

Foto: https://www.flickr.com/photos/mholm/

Siempre le he comentado a mis socios y me lo repito cada día: dejémonos de tarugadas, debemos descubrir la verdad, no creer que arrogantemente la crearemos, o que le haremos el bien a las personas simplemente porque yo así lo deseo desde la ilusión referenciada del mundo materialista y hedonista, nos hartamos de buenas intenciones, de “buenísimos” que nunca serán suficientes y de argumentos vacíos cuando en realidad…en realidad nuestra vida puede estar destrozada, vacía, incompleta, llena de vicios…anclada de nuevo en auto justificaciones: pero mi familia no va a sufrir, hay que ser solo un poco corruptos, quien no tranza no avanza, yo si puedo pasarme el alto, que mi esposa cuide a los hijos yo llevo el dinero, no importa si no tengo disciplina,  es un buen vicio, yo si puedo estacionarme en un cajón para señoras embarazadas soy el director, mi vocación es la de empresario o profesionista no la de madre o padre, yo soy el innovador de la empresa no me importa lo que digan, para padre no se estudia, merezco un mejor sueldo, yo, yo, yo…no me importa que hagan caridad, lo mío es dar riqueza (riqueza material finita y muchas veces innecesaria), etcétera, etcétera, etcétera.

He salido de un evento empresarial (esta vez fui como público y no como conferenciante), donde el discurso desgastado y aburrido (pero que motiva a las masas) del “hemos de crear nuevas empresas y ser innovadores” ya me tiene mareado, la pregunta fundamental siempre será la misma: si no formamos personas, entonces no importa que tan creativos o innovadores seamos, estamos creando proyectos “enfermos” donde el valor es superficial. No digo que el crear trabajo no sea importante, ni tampoco quiero decir que no debamos innovar, habrá que hacerlo, pero no es suficiente, de hecho requerimos contestar otras cuestiones, ya que la empresa humana tiene el poder para influir en las dimensiones sociales y económicas, en orden de importancia.

Para realizar proyectos y empresas que valgan la pena se requiere de muchas virtudes y una moral inquebrantable, ¿porqué?, es muy sencillo, porque aunque no esté de moda el tema moral, es la única “dimensión” personal que exige la formación del carácter y el respeto a la dignidad humana y la libertad que se nos ha dado (y hemos de recordar que Dios no juega en contra de sus reglas, aunque nosotros como humanos si), los grandes educadores saben que si los proyectos no parten de la formación del carácter, de la libertad y del amor bien entendido por medio de una motivación trascendental (donde el bien real del otro es mi felicidad) entonces crearemos muy poco valor, es verdad, aunque podamos utilizar mil metodologías o herramientas pasando por design thinking, lean start up, liderazgo situacional, innovación, cambio de liderazgo, lego serious play, coaching, mentoríng, kaizen, método judo, samurai…y la lista sigue y sigue. No critico la herramienta, lo que quiero puntualizar es que el énfasis debe siempre quedar en el que la usa y entender que son medios para otro medio que nunca será mas importante que la persona que es un fin en si mismo.

Si no estás con tu familia, si tu prioridad es el trabajo, si toda la culpa la tiene el de enfrente, si solo yo tengo la razón, si me interesa ser el mas inteligente o el mejor…posiblemente esté en un grave problema personal y aunque esté envuelto en una organización de miles de personas, me parece que se podría dar mucho mas que solo filantropía o la idea de que ser bueno o “ayudar” con lo que yo quiero o creo que es suficiente…la realidad es que el hombre requiere y es mucho más que trabajo, dinero, ser auto empleado o empresario e incluso líder. Es tiempo que dejemos de “ensalzar” estas ideas y argumentemos en base a la verdad, dependemos de todos, aunque esté de moda ser innovador, para poder influir en la realidad se requiere una filosofía, precisamente, realista y no idealista vacía, podemos cambiar el mundo de diversas maneras pero cuidando los errores de la historia humana: arrogancia, hedonismo, impersonalismos, anarquismo e inmoralidad (solo por mencionar algunos), aunque le duela a los intelectualistas, laicistas y liberales, la única brújula que tenemos los humanos no es la “evolución” o la tecnología sino la moral que se basa en nuestra naturaleza (la cual no se discute, se constata) desde nuestras potencias, y no en nuestras debilidades.

Dejemos de engañarnos, primero la moral (que requiere mucho esfuerzo, estudio y virtudes) y las cosas claras, hablando las cosas de frente y llamando a las cosas como son, para tener substancia en nuestros diálogos y después, mucho después la empresa de nuestros “sueños”.

Quedo a sus órdenes en hola@liderazgovirtuoso.mx

Atte.

JE.

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