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Por: Jorge Edgar Mora Reyes

Fotografía: https://www.behance.net/loulouandtummie

Muchas personas se desconciertan en México por las costumbres de antaño de dirección y de servicio en las instituciones o empresas, aunque muchas personas lo nieguen el mundo sigue cambiando y todavía existe muchos retrasos tecnológicos, jurídicos, humanos, políticos y de infraestructura en nuestro país, es agradable escuchar que instituciones y organismos internacionales otorguen premios a México o nos “suban” de ranking del lugar 144 al 140 por ejemplo. 

Mi interés no es el de “desmotivar” o el de “desalentar” a las personas, sin embargo me inclino a que podamos reflexionar sobre temas que debimos haber superado hace ya mucho tiempo. Definitivamente no hablaré de política, ya que el gobierno o la lucha del poder no genera riqueza, administra, y por lo general mal -por ser un tema de humanidad-, el gasto público, hablaré de la empresa privada.

Hace un par de semana visité a dos instituciones con características de dirección similares: sacrificaban la unidad por la ejecución o por la estrategia. La primera institución era educativa, me tocó observar una junta del “equipo directivo”, se tocaron 3 temas, problemas operativos, seguimiento a la “estrategia” y la falta de actitud de los profesores, “la junta directiva” nunca evaluó la posibilidad de la falta de liderazgo entre ellos o la falta de ejecución de los mandos operativos, que “desahogan” los temas con los directivos en cuestión. Como es costumbre en México, el director general y presidente de la mesa directiva escogió a su “mesa directiva” para sentirse a “gusto”, eligió a personas muy similares a él, poca retroalimentación y menos unidad en lo operativo, pobre ejecución que a mediano plazo afectará todas las dimensiones de la empresa, esto por lo general funcionará de la siguiente manera si no se ponen cartas sobre el asunto: el director no se dará cuenta de lo que sucede, creerá que todo va de maravilla y racionalizará la falta de nuevas inscripciones y se hundirá con el barco a largo plazo pensando que es el mejor director del “mundo”, seguirá rodeándose de “amigos” y de personas afines sobre todo en valores.

La otra empresa que visité como “mentor” del director es una empresa comercializadora. En esta empresa las utilidades me impresionaron, sus finanzas eran muy sanas, la compra de deudas y los créditos estratégicamente invertidos son una maravilla, sinceramente me impresionaron sus manejos financieros. La siguiente semana pude evaluar el clima organizacional y puede observar cosas muy interesantes:

  • Todas las decisiones, incluso operativas pasan por el director general
  • Tenían en el recibidor: “empresa socialmente responsable y un lugar genial para trabajar”
  • Tienen una rotación de personal tan alta que es mejor no ponerlo en porcentaje, solo decir que de 200 personas se despiden al mes de 3 a 4 personas, al menos una de estas personas tiene un rol directivo o gerencial
  • Promocionan el deporte y la salud
  • El director ha decidido dejar de lado el giro comercial y comenzar a ofrecer servicios de consultoría, y ha dejado de atender a su canal comercial
  • Al hablar con los encargados del mantenimiento (que son los grandes y silenciosos observadores) me han dicho que las personas, a pesar de las reuniones diarias para relajar el ambiente, se han vuelto mal educadas e inseguras, incluso agresivas, que la mayoría de los directivos están buscando trabajo en otras empresas o vender de manera independiente los productos que todavía se comercializan
  • El director, según palabras de antiguos empleados, es un tirano.

Un tirano, en el gobierno de personas, es aquel directivo que tiene don de estratega y de ejecución, pero pobre liderazgo y por lo general no cuida la unidad y cree que supliendo una charla sincera y de amigos (donde hay que invertir tiempo) por actividades sociales o deportivas cumple con su labor.

Saliendo de las dos empresas, las califiqué como empresas u organizaciones enfermas, donde toda la “pirámide” ha dejado de ver su trabajo como algo atractivo o trascendente, se ha sacrificado la unidad por la eficacia, y en el peor de los casos, como el caso de la comercializadora se comete el grave error de que una “idea” personal influya en el estilo de vida en la empresa y sus miembros, que por cierto, son personas, no cosas o sistemas, PERSONAS.

En México vivimos modelos parciales de dirección: mecanicistas y psicosociales,Tweet: Hemos de dirigir nuestros modelos administrativos y directivos hacia modelos antropológicos humanistas. http://ctt.ec/se9lV+ hemos de dirigir nuestros modelos administrativos y directivos hacia modelos antropológicos humanistas, donde el modo del ser humano se concibe como una persona libre, con necesidades afectivas, necesidades reales y donde el aprendizaje estructural tenga como objetivo “ser más, ser mejor”, cuidando no caer en las ideologías reinantes, el relativismo, la anarquía y el racionalismo extremo.

Para más información quedo a tus órdenes en @emorar en twitter.

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