Fear
Es curioso como varios conocidos, sobre todo socios de negocios, me tratan de “poner el pie” en lo referente a la religión católica, la gran mayoría, según me he dado cuenta, “atacan” cariñosamente por ignorancia o porque precisamente les molesta lo que ellos creen que es la iglesia, precisamente saben poco de lo que es la iglesia a la cual pertenecemos todos los católicos, no solo los sacerdotes, obispos o el mismo Papa Francisco, los laicos somos parte de la iglesia militante. Existe un mínimo de personas que quieren justificar sus “argumentos” por un “toda la vida fui a escuelas católicas o de monjas, y no aprendí nada, es mas me alejé” en efecto seguramente se cometieron errores, pero totalmente humanos, es humano errar, no existen ni santos ni hombres perfectos en esta tierra, cuando comenzamos a hablar de teología o de doctrina aparece la realidad en los argumentos de estas personas (en donde a veces me incluyo): poca caridad, mucho miedo, heridas profundas (que dependerá de cada personalidad) tal sentimiento que raya en el sentimentalismo -hacer las cosas para sentirme bien y no por amor a otra persona o a los demás- y poca formación en la voluntad, que abarca parte de lo anterior.

Precisamente en el tema del miedo quisiera profundizar, partiendo desde el punto de vista sobre natural, como sobre natural es el amor (no confundir con placer) y la amistad. El miedo, a pesar de lo que piensa la mayoría de la gente, si se le da un sentido, al igual que el dolor, como lo manejaba CS Lewis, es parte de un plan maestro de crecimiento. “Ustedes los católicos educan por medio del miedo”, me han dicho, bueno, en realidad yo lo llamaría un miedo santo, esto quiere decir lo siguiente: mi salvación depende de las personas a las cuales yo les sirva, esto supone que no podemos cruzarnos de brazos frente a las injusticias (ver Ortodoxia de Chesterton), que a nuestras familias las debemos de hacer felices, que nuestro prójimo puede estar al lado de nuestra casa, en el penthouse de la empresa o mendigando en el centro de la ciudad, nuestros proyectos requieren comprender y conocer el entorno y los ecosistemas empresariales (por dar un ejemplo) ya que antes que toda empresa o institución está la persona, debemos de formarnos y santificarnos, dejar de quejarnos, por que…existe un cielo y queremos llegar allá, el premio definitivamente es muy grande. GK Chesterton comprendió profundamente este binomio: miedo-felicidad que convive con la fe y la esperanza.
No negamos lo maravilloso de este mundo y que existen personas maravillosas, algunas católicas otras no, se nos dice que debemos de servir a TODOS, sin importar credo o género, pero los medios masivos han distorsionado esto, incluso los diferentes “lobbys” que se muestran como la nueva tiranía social y que por cierto dificultan la labor de caridad de las miles de instituciones católicas de labor social pasando desde “Cáritas” hasta los centros educativos para las personas que viven en profunda pobreza material o en pobreza espiritual, etcétera.
La doctrina social, familiar y del cuerpo desarrollada por grandes teólogos contemporaneos católicos como Ratzinger (leer “Luz del mundo”), le transmite a los laicos una gran responsabilidad, que gozosamente y con miedo recibimos -por lo difícil de la misma, pero con esperanza de avanzar poco a poco- y tratamos de aplicar en nuestra vida diaria con heroísmo en los pequeños detalles, con todas nuestras miserias, pero la gran diferencia es que podemos hablar con Jesús, hijo de Dios y su madre, de una manera personalísima y cercana, esto nos da la fuerza para seguir adelante, a pesar del miedo.
Que tiene que ver esto con la empresa o la familia, absolutamente todo, ya que un hombre o mujer es tal, en base a sus mas profundas creencias y valores, es por eso que la religión no es separable de ninguna dimensión humana, ni social, ni política, y esa es nuestra naturaleza, gracias a Dios.
Este escrito no tiene la intención de ser una defensa, sino una invitación a la reflexión y sobre todo a aprovechar correctamente la “herramienta” del miedo para vivir para los demás, con alegría.
Anuncios