Por: Jorge Edgar Mora Reyes

Arte: Marinos D

“Hace años vivía yo en Sevilla, en una callejuela cuajada de naranjos y descongestionada de tráfico, que era por demás placentera. Muy de mañana, sin embargo, pasaba todos los días un hombre gritando “los escobones, niña, los escobones”, despertando a deshoras a todo el vecindario. Una mañana le gané al pregonero. Al primer grito, abrí mi puerta y él, creyendo haber dado con un cliente, se acercó a mí, a paso sevillano. “¿No se da cuenta de que nos despierta a todos?” “Tiene usted razón, me dijo, pero es la hora en que salen las sirvientas a barrer y me compran los escobones”. Los dos teníamos razón, pero su razón molestaba mi sueño. Nunca le compré un escobón porque no lo necesitaba y porque un cliente en aquella calle lo habría alentado a seguir rondando y pregonando…y ofendiendo la tranquilidad mañanera del barrio sevillano. 

Mejor lo habría comprado en otra parte. Esa es la “ofensa a la comunidad”.”

Guillermo Porras, “El contra-anuncio”, ISTMO, Núm 63, México, D.F.

Ofensas en la mercadotecnia  hacia a la sociedad o a ciertas comunidades son cada vez mas comunes, esto se puede deber a los profesionistas jóvenes, sin experiencia y con poca formación o educación de casa, también debido a las millones de fracturas familiares que se viven a diario (dejando, como unidad familiar, de educar, sumando conflictos a la vida personal consciente o inconsciente) además de las universidades y centros educativos mas enfocados en la información, tecnología y finanzas que en las personas.

Hace tiempo que no veo la TV, ya que prefiero acceder a material de calidad, que busco a nivel internacional que con previa investigación encuentro en internet o contratando servicios “bajo demanda”, aunque cada vez mas, las empresas presionan para que de vaya diluyendo este servicio, como por ejemplo la publicidad de BBVA con los videos de la NBA, la mayoría de los anuncios en youtube se pueden omitir, sin embargo las empresas quieren ganar más, más y más, esto es preocupante ya que ahora todo vale: pornografía, violencia, sensualidad, mentiras, inmadurez, elevar la fealdad, relativizar las drogas, etcétera.

Todo educador debe de aprender a “motivar” a sus alumnos para acercarlos a la realidad –no a lo que quisiéramos que fuera-, y, si se quiere hacer un mayor bien estimular y alcanzar mas público, hemos de acceder a las estrategias de la mercadotecnia pero por supuesto con una manejo adecuado que involucra: el fin, el medio y el objeto. Se requieren verdaderos profesionales, éticos en todas las esferas de la persona y no solo profesionistas baratos creativos e innovadores.

Sin embargo en las actividades humanas se puede perder el camino del respeto y la ética profesional, muchas empresas, pareciera que la mayoría, olvidan el sentido de la empresa: servir a los demás y se desvían o depravan con la búsqueda excesiva del éxito o poder mal entendido, placer, mezquindad y seguridad exagerada.

Hemos de pensar en nuestra comunidad y dialogar, pareciera que la apatía nos inunda y nuestros peores enemigos somos nosotros, y si encontráramos alguna empresa poco ética, simplemente hay que dejar de comprar sus servicios y productos.

Quedo a tus órdenes en mi twitter: emorar o a mi correo emorar@me.com

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