4-Quit-complaining

Por: Jorge Edgar Mora Reyes

Viñeta:  | New Yorker 

La anterior frase de Antonio Machado me recuerda las tendencias de aquellos que idolatran a los “grandes” publicistas o “artistas” contemporáneos que tratan de “persuadir que aquello que se presenta es bueno”, independientemente de que lo sea o no.

Hilando fino, también recuerdo prácticas de gobierno corporativo o institucional donde pareciera que el libro de cabecera es “El Príncipe” de Maquiavelo, obra que me parece una parodia del hombre, donde se ensalza la maldad del hombre por medio de su capacidad de cambiar el SER por el PARECER: para que se venda un producto o un servicio no es necesario que sea bueno; basta con que lo parezca, y, cuanto menos valioso el bien más incidencia publicitaria se requiere.

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Arte: Glennz

En una  sociedad o comunidad sin valores profundos o congruencia, más superficial y mediocre es la acción “directiva” o de “gobierno”, de personas y personal.

La semana pasada nos reunimos los miembros del consejo administrativo de una empresa de reciente creación, donde el director general, un recién graduado de “alta dirección” de unos treinta y tantos años me trataba de convencer de que lo mejor para mi era ser parte de su equipo “operativo”, donde un servidor podría tener altos alcances, la desventaja era que no me iba a poder pagar mucho, pero si me prometió mucho aprendizaje y una “gran carrera profesional” en la empresa.

Me abordó en la cafetería del edificio donde se encuentra el “cluster” empresarial al que pertenecía la empresa, ya habíamos coincidido en alguna reunión.

Esta propuesta me resulto un tanto “curiosa” ya que me estaba ofreciendo trabajo un “directivo” que el consejo administrativo, del cual formo parte, había recomendado, y al final, colocado.

No se en que estaba pensando el joven director, no supe que contestar, ni como reaccionar, me di cuenta que no me reconocía…literalmente me dijo que sabía que mi preparación era la de un “educador físico” (entrenador) de atletismo, pero que seguramente iba a aprender rápido…

Le pregunte el porqué de esa aseveración, y ahí comenzó a “indagar” mas sobre mí: ¿eras entrenador de un colegio privado, no?

Hace unos 10 años, todavía entrenaba  atletismo (110 con vallas) para competir a un nivel “master”, y aproveché la oferta de un conocido para entrenar a los nuevos talentos del colegio en cuestión (enseñar es aprender), así mismo, mi conocido, con el tiempo, me ofreció clases de antropología filosófica, desarrollo humano, teología moral, y alguna que otra materia (había realizado estudios superiores sobre estos temas)…sin darme cuenta me vi envuelto en el ambiente escolar, sin embargo mis estudios profesionales eran de negocios, estrategia e innovación. Poco a poco me especialice en el gobierno de personas y en prácticas de gobierno corporativo, gracias a que el colegio me daba ciertas prestaciones para seguirme preparando y lo mejor era que podía dirigir mi negocio en las tardes.

Todo lo anterior no lo sabía el joven director en cuestión, me dio la impresión de que yo le “caía” bien, tenía una imagen mía muy marcada en el ámbito deportivo, tal vez coincidimos en alguna competencia…de alguna manera, se le había “escapado” que yo era consejero de la empresa que el dirigía, no me preguntó de mi persona, ni quería conocerme, simplemente “por capricho” quería “contratarme” en quien sabe que…no me ofreció un plan profesional, no me ofreció una charla en base a lo que necesitábamos (él como ejecutivo y yo como su posible “empleado”) , no me quiso conocer, simplemente me “vendió” su “proyecto” y de hecho no muy bien.

Pues bien, muchas veces las empresas u organizaciones, que debería de trabajar para las personas, interna y externamente tienen un “doble discurso”, sin conocer a estas personas para las que trabajan.

En el tema “comercial”, “populista” y “político”, el tema es muy similar, nos retacan de productos, servicios y hasta “ideas” que parecen buenas, pero que en el fondo no lo son o simplemente no necesitamos o no son convenientes.

He escuchado en TED muchísimas charlas con muy poco fondo, pero muy lindas en lo superficial, y hemos de reconocer que a lo largo de la historia existen tendencias similares, aunque con diversas “formas”, el “progreso” del cual hablan los ingenuos tecnólogos o los mismos progresistas no toman como primera referencia al ser humano, si no a las cosas, inertes, sin vida. Debo de anotar que también he logrado observar charlas maravillosas en TED, aunque las menos, y evidentemente los aplausos son menos “efervescentes”.

Hemos de evitar estos vicios del pensamiento y del raciocinio.

Ayudará el conocer el triple componente para la atractividad del bien:

  • El objeto debe ser bueno
  • Lo que se dice, escribe o publicita debe ser dicho por alguien confiable
  • Debe saberse cómo persuadir cosas buenas

Tal vez el problema mas complejo es el tema del punto dos: debe ser dicho por alguien confiable. Habrá que observar las evidencias de su actuar, las personas con las que convive y la congruencia en todas sus dimensiones (religioso, familiar, social, profesional, ocio, etc.)

El pobre director al cual me referí antes, al enterarse de mi posición dentro de la empresa quedó tan apenado que casi renuncia…algo que no se le permitió, pero se le hizo una corrección fraterna, mas a título de “cuidar las formas, el fondo, la prudencia y la verdad” conociendo a las personas y sus necesidades, que por haber sido ignorante e imprudente.

Quedo a tus órdenes en mi twitter: emorar

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