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Fotografía: Campaña “Create better lives for orphans in Kenya and Sudan”

Fotógrafo: Carlos Maria Rodriguez Arana Favela

Texto: Jorge Edgar Mora Reyes

Hace unos días, dando una conferencia de liderazgo a  un grupo de empresarios de la industria turística, di espacio para el coloquio: intercambio de ideas basándonos en la conferencia que acababan de escuchar. No siempre es buena idea pasar de un formato de diálogo a otro, depende enteramente del receptor y del conferenciante, pero sobre todo de la actitud y de la aptitud del público asistente. El resultado fue maravilloso:

Al concluir el ejercicio de comunicación y aprendizaje, se llego a la conclusión de que los conceptos menos entendidos y más manipulados en la actualidad son los del amor y el de la dignidad.

El amor, erróneamente se entiende por “sentimientos” y “pasiones”, la mayoría de las veces desordenados, sin tomar en cuenta, que estas dimensiones solo son parte de la riqueza de la acción de amar, ya que hay que tomar en cuenta el intelecto (aprender a pensar) y la voluntad (realizar lo que verdaderamente hace bien a la persona).

Los sentimientos y las pasiones deben estar ordenados a lo trascendente, básicamente a algo que va mas allá, incluso de mis pensamientos, de mis ideas, de “mi” persona. El goce que viene acompañado de lo sentimental y lo placentero es parte de la bondad, pero no lo es todo, el placer y la alegría solo son una parte del amor. En nuestros tiempos solo se da “valor” al placer, de hecho muchas corrientes ideológicas lo absolutizan, es por eso que aquellas personas e incluso sociedades que no han formado el carácter y el intelecto (un proceso continuo y dinámico), justifican la ignorancia, los errores y hasta crímenes en nombre del mal llamado amor.

Si el amor es mal entendido, entonces cualquier cosa es amor…y esto es una terrible confusión, del cual muchos lobbies, empresas y partidos políticos de mala calaña se “cuelgan” para vender, manipular y lucrar.

Lo mismo sucede con la dignidad, la cual, si no es entendida, entonces no existe un fundamento, todo se puede usar, y el hombre es simplemente una cosa más, o un animal más en este universo que seguirá existiendo, con o sin nosotros. En este sentido los “viejos náufragos” han encontrado que los valores cristianos difieren de este concepto del hombre, al contrario de las ideologías comunistas, los cristianos han elevado a cada ser como único e irrepetible (no confundir con perfecto), a un hijo de Dios, algo que varios “economistas”, “científicos”, “filósofos” y “psicólogos” contemporáneos han negado al rechazar el fin de la misma existencia, presentando teorías donde la dignidad del hombre no tiene sentido, ya que según sus hipótesis el hombre es esclavo de sus pasiones y la “vida” es un juego de competencia, progreso y satisfacciones “sexuales” o parte de un universo “impersonal” que se autocrea, esto es potenciado por los medios de comunicación que pareciera prefieren tener un público mal informado, engañado y falto de carácter. La hipótesis que manejo es que las sociedades o comunidades débiles de “espíritu” y poco formadas son posibles compradores compulsivos en los “estilos de vida” que presentan las empresas.

Por un lado defendemos la dignidad, los derechos y la igualdad, pero por otra lado no la entendemos, de hecho la pisoteamos, solo hace falta voltear a ver lo ilógico e irracional que suenan los discursos de Hillary Clinton en USA, más cercanos a los dictadores que al modelo democrático (el cual tampoco es una panacea), donde advierte que “las personas y la moral” tienen que cambiar y adaptarse a los tiempos modernos. Esto es preocupante, ya que en ninguna cabeza, sociedad o país cabe toda la realidad y por otro lado, no todo cambia, y no todo lo “moderno” es bueno.

La dignidad nos habla de que el punto de partida es el ser humano, no al contrario, sin embargo pareciera que el placer, la comodidad, la tecnología, el progreso y la lucha por el poder es el punto de partida (erróneamente), nos hemos olvidado de la persona, de nuestro prójimo y esto nos aleja precisamente de la empatía, la solidaridad, la humanidad que nos hace diferentes y “magnánimos”.

La referencia en el mundo hace unos siglos era el hombre, hoy, es el dinero, la innovación, la tecnología, la recreación, todo, menos la persona.

Tiene más éxito una campaña de prototipo de un reloj que compita con el iwatch que una campaña de ayuda a los huérfanos de África.

“La dignidad es tan seria que, en la esfera intramundana, sólo puede aplicarse a una realidad: sólo puede hablarse de la dignidad humana”, “sólo es digna, en este mundo, la persona”…”por muy empobrecido que se encuentre el hombre o disuelto que se halle su ser personal..el hombre es persona, y sujeto por ello de su dignidad” C. LLano.  La dignidad no es un valor, ya que va mas allá, la dignidad hace valiosas a las cosas en relación que se guarda en base a la persona.

¿Porqué los viejos continentes y potencias mundiales niegan la dignidad y los valores acallando a los que los defienden?, ¿porqué  existen tantas campañas de los medios masivos de comunicación para manipular y favorecer la ignorancia?, ¿donde se promueven los conceptos de amor, libertad y dignidad tan importantes el día de hoy?

Preguntas que debemos de contestar hoy, por el bien de nuestras familias.

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