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Por: Jorge E. Mora Reyes

Usualmente hay un discurso emotivo de una gran mayoría de personas que se dedican a dar conferencias, charlas y talleres de liderazgo que confunden los términos en lo referente al gobierno de personas. Y es que esta área no puede ser desarrollada por cualquier persona, por muy motivada que salga la gente, ya que requiere conocimientos de las ciencias del hombre, para acertar en la realidad y no en idealismos y sentimentalismos por muy buenas intenciones que existan de por medio. El hombre al ser persona completa, también es compleja y maravillosa con sus miserias y virtudes, un, agente, libre, libremente, adaptable.

Como en el futbol, al ser una actividad común y de “fácil” acceso, se tiene la creencia que todos la realizan correctamente y que se debe opinar sobre esta actividad, gran error. Es cierto que todos debemos liderar nuestra vida, pero al aterrizar el concepto podremos observar que no es  lo que las personas con poco acceso a información o educación “piensan”, a pesar de haberse graduado de universidades de gran prestigio.

El liderazgo no debe confundirse con gestión (juntar a personas con los talentos necesarios para realizar la tarea requerida) o con ejecución (llevar a cabo lo que se debe de realizar, cuando se debe realizar), el liderazgo es una actividad personal, intransferible de generar unidad y de comunicación efectiva, dentro y fuera de la persona y el equipo de trabajo.

Es verdad que existen personas que comparten el ser líder con la capacidad de gestión y/o de ejecución, pero también es cierto que estos fenómenos son difíciles de encontrar, muchas veces la labor publicitaria o de propaganda “crea”, o mas bien “inventa” y miente, inflando a “personas” que no tiene dichas aptitudes (véase caso Steve Jobs, Barak Obama, algunos deportistas talentosos, etc). La tentación de engañar y de “vender” es muy grande, ya que en una sociedad sin carácter todo esto es vendible.

Los males contemporáneos del liderazgo, generador de unidad (consistencia y congruencia) y de comunicación, parten de muchas dolencias sociales, una de estas es la autorreferenciación.

Las personas “autorreferenciales” no se abren hacia las “periferias existenciales”, es decir, hacia los problemas de su comunidad, de su gente, del mundo real. El directivo, ya sea líder, gestor o ejecutivo, dirige personas, no cosas o sistemas, si el director hace crecer a su gente, está cumpliendo su obligación, de otra manera conviene que se dedique a otra labor, tal vez operativa, ya que si no aporta, destruye (aunque los números de vanidad sean altos).

Se debe de tener cuidado con la “vanidad” y el “arribismo”. La vanidad tiene que ver con jactarse de uno mismo, mundanamente sin profundizar en las causas y darles una respuesta simplista, la vanidad refiere al hombre a su miseria. El arribismo se refiere a tratar de subir a como de lugar en la escala organizacional y social, dejando de lado lo ético y lo moral, una práctica común en las sociedades de hoy (que simplemente ha dejado de reflexionar antes de actuar), esto es parte de la “enfermedad” del mundo empresarial.

La “patología” de mirarse a si mismo para dar “sentido” a la realidad, una especie de narcisismo que nos conduce a lo mundano y superficial sofisticado, un mundo saturado de poses y “máscaras” sin tomar en cuenta, la verdad, la vocación y la persona.

“¡Cuanto daño hace la vida cómoda!, ¡Cuanto daño hace el aburguesamiento del corazón! (Papa Francisco).

Ya sea que se tenga capacidad de liderazgo, gestión o ejecución (o las dos o las tres) la persona se debe de exigir prepararse mas, estudiar mas y poner continuamente a prueba sus conocimientos, ya que existe un “cancer” que hay que derrotar, y con tanto flujo de (des)información el reto es discriminar datos y formarnos adecuadamente, para llegar a ser, lo que debemos de ser.

Cuidado con el peligro del liderazgo autorreferencial, primero en la vida, y después en nuestras organizaciones.

Quedo a tus órdenes en mi twitter: emorar.

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Artículo inspirado en los siguientes escritos:

Gobierno de personas en la empresa, de Pablo Ferreiro y Manuel Alcazar

“Homilía del Santo Padre Francisco, Santa Misa con los movimiento eclesiales en la Solemnidad de Pentecostés”, Vatican.va (Vaticano), 19 de mayo del 2013.

“Francisco: “¡Cuánto daño hacen la vida cómoda y el aburguesamiento del corazón!”, ABC.es (España), 17 de mayo 2013.

Columna Fe y Razón de

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