Por: Jorge E. Mora Reyes

Imagen: Alegoría de la prudencia de Luca Giordano [Dominio público, 1683], National Gallery of London.

En el ambiente empresarial, se dice que la virtud primordial de todo directivo es la prudencia. En el ambiente familiar, es fundamental educar para el amor y la libertad, donde la prudencia es necesaria para aproximarse a entender estos conceptos.

La prudencia es una virtud cardinal, sobre la cual giran otras, lo mismo sucede con la justicia, templanza y fortaleza.

Pero hemos de ser claros, la prudencia es tan complicada y difícil de alcanzar que continuamente requerimos de amigos y consejeros que nos apoyen en la labor de alcanzar aunque sea un poco de prudencia.

En la tradición cristiano-católica existe un testimonio modelo de prudencia, a la cual se dirigen las oraciones que continuamente piden los fieles para aproximarse a la virtud señalada, este testimonio es el de San José, patrono de la iglesia universal.

Federico Suárez (qepd), historiador y sacerdote español, en su apasionante obra “José, esposo de María” (Minos,México: 2008) escribe lo siguiente:

“Y fue prudente porque obró siempre con prudencia. Obrar con prudencia es tener discernimiento, saber distinguir lo que es bueno de lo que no lo esUnknown, pero no sólo eso. Hay más. Un hombre prudente es, sobre todo, un hombre capaz de conocer la realidad y atenerse a ella, y por lo tanto, un hombre que cuenta con una sólida base para acertar en sus decisionesUnknown. José, en efecto, no parece haber sido de la clase de hombres que consumen toda su actividad, o al menos una gran parte de ella, planeando proyectos que nunca se terminan, entre otras razones porque jamás se comienzan; de esa clase de hombres que sueñan en grandes cosas, y mientras se ocupan en ello dejan escapar el deber concreto cuyo cumplimiento reclama el momento, ese deber que es más real que todas las maravillosas, pero imaginarias construcciones en que suelen andar entretenidos. José, como hombre prudente, no construir sueños inconsistentes, sino que tomaba sus decisiones sobre los datos precisos que le suministraba la realidad de las cosas.”

Así las cosas. Mas claro, imposible.

Hemos de recordar que el relativismo, hedonismo, materialismo, anarquismo y otras ideologías más nos alejan de esta virtud tan necesaria para llevar a buen puerto realidades fundamentales de la persona como lo es el proyecto familiar, las organizaciones e instituciones, la defensa de la fe, la formación y educación, etc.

Hablando de la realidad de las cosas, comparto una de las mas bellas:


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