Ilustración: “El almuerzo, por Diego Velázquez”, Museo de Bellas Artes, Budapest.

Por: Jorge E. Mora Reyes

Después de 5 reuniones “unilaterales” y varios conflictos relacionados con malos entendidos en mensajes escritos, el gerente de capital humano de una empresa regional me hablo a mi celular un tanto desesperado:

-…no sabes, las juntas son terribles, el director no para de hablar, no nos deja aportar, nos pregunta, esperando que contestemos lo que él espera…que le demos la razón, por lo general nos regaña y delega actividades…alguna vez quise darle mi opinión y me interrumpió a la mitad del argumento, me sentí un tanto humillado y sin autoridad…el ambiente en las reuniones se ha enrarecido, ahora se divide entre los  que guardan silencio y aquellos que en todo momento dan la razón a las ideas del director y su mano derecha, el director financiero…me dan ganas de renunciar, pero no puedo…tengo familia y responsabilidades, personas a mi cargo…lo peor del caso, es que en uno de los grupos de whatsapp donde se encuentran todos los gerentes de la empresa donde por cierto continuamente tenemos conflictos, me he vuelto el centro de las burlas de los otros directores, caray, creo que estoy haciendo muy grande el problema…no se que pensar…

-Entiendo tu frustración, gracias por la confianza, ¿nos podemos ver?

Evidentemente, el caso presentado podría tener “tintes” diversos y muchos factores, me enfocaré únicamente en lo referente a la comunicación.

La reuniones para que sean enriquecedoras requieren de una conversación, las instrucciones y la información general, se puede enviar por medio de un correo electrónico institucional, pero el diálogo, requiere tener a la persona de frente.

Recomiendo, sin miramientos, olvidar la comunicación “laboral” vía whatsapp, me parece incluso poco profesional el uso de una herramienta personal para lo laboral. Se que muchos profesionistas estarán en contra de este argumento, pero, existe evidencia de que el uso del celular en el trabajo no favorece la productividad, al contrario, promueve el estrés, el multi-tasking y poco enfoque, incluso es un factor para la procastinación. Las empresas modernas, aplican programas de comunicación en los equipos de cómputo, como SLACK o Google Apps para empresas, pero no el uso del teléfono celular.

Por otro lado, muchas empresas e instituciones con tal de promover “cierta” tecnología, son poco realistas al momento de evaluar y aplicar los medios de comunicación, olvidándose que la tecnología está al servicio de la persona, ayudando al bienestar y productividad. Pareciera lo contrario, que las personas están al servicio de la tecnología, este es un grave error.

Regresando al tema de la comunicación, “en una conversación verdadera no hay ganador, perdedor o tablas, como en el ajedrez de negociación, sino que hay dos personas más cerca de la verdad y a la que hemos de acercarnos desde nuestra parcial perspectiva con la ayuda de los demás”, según Alvaro Gonzalez-Alorda, autor de “El Talking Manager”.

Seguramente, el lector recordará la fábula de los castores ciegos, donde cada castor tocaba una parte del “cuerpo” de un elefante. Los castores, confundidos, sin diálogo, difícilmente llegarán a saber que lo que estaba al frente de ellos era un animal de las proporciones de aquella bestia.

En nuestra sociedad individualista, los mensajes escritos son el escaparate perfecto para ignorar a los demás, polarizar las decisiones en blanco y negro y a renunciar a los bellos colores de la que está compuesta la vida. En un mensaje escrito, tanto por correo, skype, whatsapp o cualquier medio de comunicación que exista no es posible observar a las ventanas del alma de nuestro interlocutor, no podemos observar la comunicación corporal, incluso, en muchas ocasiones, las palabras elegidas para los mensajes escritos no son las más adecuadas para dar un mensaje complejo.

Los mensajes escritos, tienen sus ventajas, pero en ningún momento deben substituir a las conversacionesUnknown. En los últimos 10 años, es increíble la lista de problemas, incluso de conflictos entre países, por la pereza, torpeza o cobardía de no abordar asuntos importantes cara a cara. 

La tarea principal de un buen líder es la de gestionar adecuadamente su tiempo para así dirigir personas a través de conversaciones, escucharlas, tener confidencias con ellos, hacerlas crecer, ayudarlas, apoyarlas, “formarlas”, frente a frente. ¿Eres responsable de esta labor o simplemente huyes de ella?

Algunos consejos prácticos:

  • No te escondas tras un celular o una pantalla
  • Nunca muestres conversaciones que se esperan que solo leas tu a otras personas
  • Evita el uso perverso de la copia o copia oculta en los correos.
  • Los e-mails envenenados solo deterioran el trato con los demás
  • Las charlas deben de ser valientes, sinceras y directas.
  • Sí tardas más de 5 minutos en enviar un correo electrónico  posiblemente deberías tomar el teléfono y dialogar, al menos, por llamada para atender ese tema.

Quedo a tus órdenes.

Mi twitter: @emorar

 

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