Por: Jorge E. Mora Reyes

En mi clase de liderazgo y dirección de personas hemos analizado tres casos:  una aerolínea coreana, otro de un banco español y por último el caso de una escuela mexicana. Los tres casos tienen varios rasgos en común:

  • No existían políticas claras de promoción.
  • Con afán de ganar en empatía y dinamismo se contrataron a jóvenes menores de 30 años en puestos clave.
  • Se promocionaron a profesionistas jóvenes con poca experiencia técnica y nulo sentido del riesgo.
  • Existía un liderazgo solar por lo general autocrático por parte del director general, un estilo caprichoso.
  • La retribución fija y variable parecía reforzar actitudes como:
    • Entre mas engañes, hables mal de los demás o te autojustifiques mejor le caes a los jefes.
    • Básicamente si tenías carisma y retórica pronto podrías entrar al círculo VIP.
  • Las políticas de RRHH son eficientes al apoyar a la estrategia, luego entonces el problema era la estrategia.
  • Los directivos se olvidan que los incentivos pueden jalar para el bien o para el mal independientemente de las buenas intensiones.
  • Hasta los mas honestos y profesionales tienen que mentir, para poder sobrevivir en esta estructura “enferma”, la mentira y la autojustificación se vuelven una cultura organizacional.
  • Los directivos tomaban decisiones arbitrarias dependiendo de que les convenía o se les ocurría.
  • Las tres empresas son exitosas desde el punto de vista crecimiento y ganancias económicas.

Para aquellos preocupados por la empresa humanista del nuevo siglo pueden observar una tendencia empresarial con estas características, desde la organización global hasta la escuela local.

Los nuevos directivos están llegando al poder, y lo grave es su fragilidad intelectual y el poco carácter que demuestran. Así los han educado sus padres, proteccionistas y con relaciones fracturadas donde les ha preocupado más el éxito que educar en la adversidad, en los valores propios de un buen profesionista: prudencia, fortaleza, resiliencia, lealtad, sobriedad, justicia, etc.

Debemos de cuidar que la corte del rey sea honesta y leal al reino, no cabe duda, pero también vale la pena empujar para una nueva sociedad empresarial y una cultura de familias sanas. Me he encontrado con empresas e instituciones que muestran eficacia y productividad del 100% en sus registros cada mes o cada semestre…no cabe duda que sus jefes han permitido que las métricas y las técnicas superen a las personas y así mismo incentivan a los demás a que mientan para no poner en riesgo su trabajo y patrimonio.

Terrible, esta corrupción es muy sencilla de observar desde afuera, mientras los de adentro viven en un ambiente artificial y tenso, hasta que consigan una mejor oferta de trabajo.

En el curso hemos concluido lo siguiente:

  • Más sentido común
  • Menos objetivos, eventos y responsabilidades pero mas sentido humano y diálogo
  • Favorecer el crecimiento sin dejar de observar lo esencial
  • No olvidar pedir retroalimentación continua sin responder o alterarse si hay argumentos u opiniones que no nos gustan
  • Tratar de no reunir consejos o asesores “amigos” o “con criterios similares” ya que se corre el riesgo de manipular los argumentos para hacer lo que se imagina sin validar las diferentes hipótesis y visiones de la empresa
  • Cambiar las políticas de retribución
  • Dejar en claro las expectativas de la organización y así mismo preguntar las expectativas de la persona

Quedo a tus órdenes.

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