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Por: Jorge E. Mora Reyes, Maestro y Doctorando en Ciencias de la Educación Familiar. Master Experto en Orientación Familiar.

Creer que el amor conyugal puede mantenerse solo con el enamoramiento, los sentimientos y la buena voluntad no es solo una actitud inmadura, sino también peligrosa. El amor debe mantenerse estable con muchos esfuerzos continuados e inteligentes. Conviene reconocer algunos síntomas que nos indican cuando la familia, algunos de sus miembros o los cónyuges requieren de terapia familiar para orientar y madurar la relación, construyendo el amor con voluntad y cariño. Cariño y donación que no pocas veces se olvidan por la complejidad y rapidez de la vida.

La soberbia

Se define la soberbia como la pasión desenfrenada por el valor de uno mismo, un amor desordenado que deja afuera a las demás personas. Es una adoración e idolatría personal. Aquella persona que sufre del mal de la soberbia muestra los siguiente síntomas:

  1. Aire de autosuficiencia. Frase que la acompaña: Me basto a mi mismo (a), no necesito de los demás. Actitud: Altanera.
  2. Susceptibilidad enfermiza. Frase que la acompaña: No paso desapercibido, tengo que hablar de mí, estoy rodeado de torpes…Actitud: Crítica. 
  3. Débil relación amorosa. Frase que la acompaña: Deberías agradecer que estoy contigo. Actitud: Servilismo.
  4. Falta de limitaciones. Frase que la acompaña:  Carpe diem, YOLO. Actitud: Reactiva.

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El descuido permanente y sistemático de lo pequeño.

A diferencia de lo que nos quieren hacer creer los medios masivos de comunicación, las películas hollywoodenses y las novelas del corazón, generalmente lo importante no son las grandes hazañas, imponerse logros enormes, sino pelear por objetivos claros, alcanzables y continuos, para que el fuego del amor no se apague. “El que es fiel en lo poco es fiel en lo mucho”. No descuidar los pequeños grandes detalles del día a día.

Dice el psiquiatra Enrique Rojas: “El amor atento es el secreto de muchas vidas sosegadas y estables”. Dicho esto el quinto síntoma es el siguiente:

5. No cuidar los pequeños detalles. Frase que la acompaña: Ya sabes que te quiero, no           hace falta que te lo diga, te lo demuestro yendo a trabajar y pagando las cuentas. Actitud: Rutinaria y monotonía.

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La respuesta a los conflictos familiares.

La terapia familiar es un trabajo de artesanía fina de conducta y actividades que permiten a los cónyuges y a la familia orientar el camino del amor con una labor minuciosa para deshacer conflictos y tensiones, proponiendo conductas más sanas y maduras. Si algún miembro de la familia o la misma persona, en la reflexión, encuentra  que adolece de alguno de los síntomas enlistados podría requerir de ayuda profesional para corregir, prevenir o simplemente para estar mejor.

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